Tratamiento del espolón calcáneo con ondas de choque

El espolón calcáneo es una calcificación del tendón de la fascia plantar en la zona de inserción con el hueso del talón. Generalmente se forma por un exceso de tracción mecánica de la fascia plantar:

  • En biomecánicas deficientes del pie.
  • Por fallos en el mecanismo de Windlass.
  • Por exceso de peso.
  • En ocasiones por problemas metabólicos que hacen que se acumule calcio en regiones tendinosas.

A diferencia de la Fascitis plantar en la que existe un engrosamiento e inflamación local de la inserción, en este caso existe una formación ósea puntiaguda.

La Onda de Choque es una onda acústica portadora de mucha energía a los puntos dolorosos y tejidos musculo-esqueléticos en estados de dolor agudo y crónico. Estas ondas se caracterizan por un cambio de presión, de corta periodicidad pero de gran amplitud. La energía cinética del proyectil en forma de aire comprimido se transfiere desde el aplicador de la onda adentrándose en el tejido. Este efecto hace que las ondas de choque sean:

  • Activan la angiogénesis: se genera por la rotura de los capilares, una nueva formación de pequeños vasos que mejoraran la circulación en la zona.
  • Analgésicas e antiinflamatorias: se reduce el dolor por la destrucción de terminales nerviosas y se produce un aumento de la liberación de endorfinas.
  • Fragmentan las calcificaciones: la onda de choque ayudará a deshacer la calcificación y ésta se eliminará vía sanguínea.

Si padeces de espolón calcáneo, las ondas de choque son el tratamiento perfecto, por su efectividad y su baja tasa de efectos secundarios. También es vital conocer el origen de la patología mediante el estudio del pie, su morfología y su forma de relacionarse con el suelo así que, será primordial realizar un estudio de la pisada acompañado del tratamiento de ondas de choque.

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Conoce la Osteopatía… ¿Qué es? Y ¿En qué nos ayuda?

La osteopatía tiene una visión global tanto del cuerpo como de las dolencias que lo pueden quejar. Es una especialidad basada en el sentido del tacto y en la manipulación manual.


La osteopatía no utiliza aparatos mecánicos ni eléctricos de ningún tipo, es una técnica
manual basada tanto en estiramientos como en movimientos suaves. A través de
diferentes técnicas, pretende mejorar la movilidad y la amplitud de movimiento de las
articulaciones.
La fisioterapia incluye una amplia variedad de tratamientos que van desde la manipulación de articulaciones hasta aconsejar sobre ejercicios terapéuticos, el uso de la electroterapia, el kinesiotaping o el drenaje linfático. Es insustituible para tratar muchas lesiones, reducir la inflamación y el dolor muscular en patologías crónicas o recuperar la movilidad articular tras una operación.
Así pues, las alteraciones o enfermedades se producen en diferentes planos y no debemos quedarnos en un solo punto, sea un músculo o un órgano alterado.
 Por eso la osteopatía actúa a distintos niveles: sobre las fascias (tejidos que
funcionan como reguladores y comunicadores en el cuerpo) superficiales y
profundas, sobre los músculos o sobre las vísceras.
 Para reequilibrar todos los elementos, el osteópata dispone de distintas
herramientas de trabajo terapéutico. Básicamente se aplican con las manos, pero
también existen actualmente procedimientos externos para complementar un buen
trabajo.
 Así pues, el osteópata dispone de técnicas para tejidos blandos, superficiales y
musculares, manipulaciones profundas, masajes de drenaje linfático o
descongestivo, reflexologías manual, podal o facial y técnicas inhibitorias del dolor
como la digitopresión.
 Puede aplicar asimismo manipulaciones específicas para que los músculos se estiren
convenientemente o que el paciente adopte determinadas posturas, de manera que
los músculos se relajen y disminuya el dolor.
 Por último, hay una parte de la osteopatía que trabaja sobre el movimiento de los
fluidos y las cubiertas meníngeas del sistema nervioso central y que recibe el nombre
de osteopatía craneosacral, y que cuenta con sus propias técnicas.

Gracias a las diferentes técnicas terapéuticas que nos ofrece la Osteopatía estructural,
craneal y visceral, podemos tratar y prevenir trastornos de salud mental como la
depresión.
En nuestro cráneo hallamos mucha información sensorial (encontramos los órganos de los sentidos, sistema nervioso, glándula hipófisis que regula hormonalmente todo el cuerpo…) Así, podemos repercutir en el bienestar del sistema nervioso, teniendo efecto en estados de ansiedad y depresión.
Después de que en una primera consulta de osteopatía donde la fisioterapeuta
especializada en osteopatía realiza una valoración postural completa, análisis de la cadena lesional y un exhaustivo interrogatorio en busca de las causas que nos han provocado la depresión, nos propone el tratamiento más adecuado. Con el tratamiento de osteopatía para la depresión conseguimos:
 Liberar tensiones acumuladas y aliviar contracturas musculares.
 Mejorar la actividad cerebral y la circulación sanguínea.
 Mejorar el funcionamiento visceral.
 Equilibrar los sistemas de nuestro cuerpo y mejorar nuestro estado de ánimo.
 Prevenir lesiones y alcanzar nuestro bienestar.

Ondas de choque: Tendinitis rotuliana o Rodilla de saltador

La terapia de Onda de Choque ofrece una solución simple e inmediata. El paciente tratado siente alivio inmediato después de la primera sesión.

La tendinitis rotuliana, conocida como «rodilla de saltador», es una lesión en la que el tendón rotuliano se inflama. Produciendo dolor, sensibilidad y déficit funcional. Esta condición puede interferir con, o incluso poner fin, a la carrera deportiva, independientemente de la edad y es difícil de tratar.

La causa más frecuente de este tipo de lesión radica en los microtraumatismos repetitivos, como los que se producen al saltar de forma reiterada, correr sobre superficies duras, etc. Especialmente si se hace con un calzado inadecuado que no amortigua suficientemente el impacto del cuerpo sobre el suelo. También los golpes directos (especialmente a la hora de practicar algún deporte) sobre el tendón rotuliano pueden originarla.

El tendón rotuliano es un cordón fibroso de 3 centímetros de ancho y 4 de largo que se inserta por un lado en la rótula y por otro en la tibia, uniendo ambos huesos. Junto al tendón del cuádriceps participa en el movimiento de extensión de la rodilla, de modo que cuando está dañado la rótula pierde su soporte, la rodilla adquiere cierta rigidez y se tienen dificultades para estirar la pierna, especialmente al agacharse, saltar, sentarse, etc.

Desde la introducción hace más de 15 años, de la terapia con Ondas de Choque para tratar lesiones osteomusculares, el número de patologías para las que se demuestra clínicamente su efectividad no ha parado de crecer, tanto para patologías de los huesos, como patologías de partes blandas.

En general, en trastornos subagudos y crónicos, el Tratamiento con Ondas de Choque estimula la reiniciación de procesos de curación estancados, lo cual provoca una remodelación y por lo tanto promueve la curación, mientras que en trastornos agudos, el tratamiento con Ondas de Choque inicia una fase de curación más rápida y efectiva.
Entre las ventajas del tratamiento con Ondas de Choque encontramos: la no necesidad de intervención quirúrgica, la seguridad y la eficacia. Comparado con una cirugía, los costes de la terapia con Ondas de Choque son muy inferiores (aproximadamente el 30% del total).

La terapia de Onda de Choque ofrece una solución simple e inmediata. El paciente tratado siente alivio inmediato después de la primera sesión. Seguido de varios tratamientos la causa y el dolor desaparecen.

¿Qué es la Sinusitis?

La sinusitis es la inflamación de la mucosa de los senos paranasales que puede ser causada por un hongo, una bacteria o un virus, o bien por una alergia. Los senos paranasales son pequeños huecos llenos de aire; se dividen en senos frontales (están en la parte frontal del cráneo, situados encima de la nariz, es decir, en la frente), senos etmoidales (se sitúan en los laterales de la nariz, entre los huesos) y senos maxilares (localizados en las mejillas). En situaciones normales, el aire pasa a través de los senos sin problema; sin embargo, las personas que padecen sinusitis tienen bloqueados estos espacios y sufren molestias y dificultades a la hora de respirar.

La inflamación de la mucosa sinusal (sinusitis) normalmente viene asociada con la inflamación de la mucosa de la cavidad nasal (rinitis) llamándose entonces, rinosinusitis.

Es una patología muy común en la población general, por lo que suele ser vista por multitud de especialistas. Puede presentarse con una gran variedad de síntomas y, en algunos casos, puede tener una importante repercusión a la calidad de vida de los pacientes.

Principales síntomas

En general, se sospecha de sinusitis cuando están presentes 2 o más síntomas de los que se mencionan a continuación:

  • Dolor en la región del rostro, especialmente en las regiones de las mejillas, alrededor de la nariz y de los ojos.
  • Dolor de cabeza o en el rostro que empeora al bajar la cabeza o al acostarse.
  • Mucosidad y congestión nasal, que puede ser blanca, amarillenta o verdosa.
  • Tos, principalmente al acostarse.
  • Fiebre por encima de los 38ºC.
  • Mal aliento, que empeora a medida que los otros síntomas se intensifican.

En el caso de los bebés o de los niños pequeños para saber si hay sinusitis infantil, se debe estar atento a la presencia de secreciones nasales acompañadas de señales como irritabilidad, fiebre, somnolencia y dificultad para alimentarse, inclusive de aquellos alimentos que le suelen gustar.

Para diagnosticar la sinusitis, es sólo necesario la evaluación clínica del médico general u otorrino. Los exámenes como análisis de sangre, rayos X y tomografía no son necesarios, pero pueden ser útiles en algunos casos en los cuales hay duda sobre el diagnóstico o la causa de la sinusitis.

De acuerdo con el tiempo de duración de la infección, la sinusitis puede ser dividida en:

  • Aguda, cuando dura hasta 4 semanas.
  • Subaguda, cuando dura entre 4 y 12 semanas.
  • Crónica, cuando la duración es mayor de 12 semanas, con microorganismos resistentes al tratamiento, que puede prolongarse por varios años.

La sinusitis aguda es el tipo más común, sin embargo, la sinusitis subaguda o crónica, puede ocurrir en casos de infecciones bacterianas resistentes a antibióticos, debido al uso repetido e inadecuado de este tipo de medicamentos, a períodos de hospitalización o de cirugía.

La sinusitis crónica también puede ocurrir en personas que tienden a acumular secreciones en los senos paranasales, por debajo de la mucosa de la región o por ciertas enfermedades en el que el moco se puede espesar, como por ejemplo en la fibrosis quística.

Qué hacer en caso de sinusitis

En presencia de los síntomas que indican sinusitis, que estén acompañados por fiebre, secreción purulenta saliendo a través de la nariz, y dolor intenso en el rostro, se debe buscar atención clínica general u otorrino, el cual recomendará el tratamiento adecuado para la enfermedad.

Generalmente, si están sólo presentes síntomas de resfriado o síntomas que mejoran con cuidados en casa en un máximo de 7 a 10 días, se recomienda el uso de medicamentos para aliviar los síntomas como analgésicos, antiinflamatórios o corticoides, ya que probablemente, se trata de un sinusitis viral o alérgica.

Sin embargo, si los síntomas son intensos con presencia de fiebre, o que no mejoran en 10 días, puede ser necesario el uso de antibióticos como Amoxicilina, indicado por el médico.

Las lesiones musco-esqueléticas más comunes en el trabajo

Las lesiones musculo-esqueléticas, que afectan a músculos, tendones, huesos, ligamentos o discos intervertebrales, en el trabajo, son bastante habituales en la actualidad. Gran parte de las lesiones musculo-esqueléticas no se deben a accidentes aislados, sino que son resultado de pequeños traumatismos repetidos en el tiempo. La concentración de fuerzas en manos, muñecas y hombros, las posturas estáticas forzadas, el manejo de cargas pesadas en condiciones inadecuadas y el incremento del ritmo del trabajo son causantes de que este tipo de lesiones sean tan frecuentes. Tanto los hábitos en el trabajo, las condiciones de salud de cada trabajador, como las condiciones del puesto y las características concretas de cada tarea pueden ocasionar posturas o fuerzas inadecuadas que ocasionen lesiones musculo-esqueléticas.

Principales dolencias musculoesqueléticas
Existe una gran cantidad y variedad de dolencias que se incluyen dentro de los trastornos musculoesqueléticos (TME), y para analizarlas, las vamos a clasificar en función de la zona específica a la que afectan.
Las patologías musculoesqueléticas pueden ser óseas, cuando están relacionadas con los huesos; articulares, cuando se deben al excesivo uso de la articulación afectada o al mantenimiento de posturas forzadas; y periarticulares, cuando son lesiones que afectan a tendones y ligamentos.
A continuación, vamos a revisar cuales son los trastornos musculoesqueléticos más habituales:

Trastornos musculoesqueléticos en hombros y cuello
Síndrome cervical por tensión: Suele aparecen por llevar a cabo, de manera repetida, trabajos por encima del nivel de la cabeza, transportando cargas pesadas o, si el cuello se mantiene doblado hacia delante.
Tendinitis del manguito de rotadores: Este manguito está constituido por 4 tendones unidos en la articulación del hombro. Normalmente, este tipo de trastorno musculoesquelético es debido a realizar trabajos en los que los codos están en posición elevada.
Hombro congelado: Cuando aparece, no se puede articular el hombro, limitando la rotación del brazo. Es causada por una inflamación.
Torticolis: Consiste en rigidez y dolor agudo en el cuello. Su origen puede ser un giro brusco.

Trastornos musculoesqueléticos en mano y muñeca
Síndrome del túnel carpiano: El espacio situado en la muñeca por el que pasan los tendones que permiten la flexión de los dedos, es el túnel carpiano. Este trastorno musculoesquelético se da cuando se comprime el nervio mediano al pasar por dicho túnel.
Tendinitis: Se trata de una inflamación de tendón por encontrarse, de manera repetida, doblado, en tensión o sometido a vibraciones.
Tenosinovitis: Suele causarse por las posturas forzadas de la muñeca, que hacen que sea necesario emplear la fuerza con la misma, de manera repetida. Se produce dolor debido a la acumulación, en la vaina tendinosa, de excesivo líquido sinovial.
Síndrome del escribiente: Su nombre es debido a que la molestia se nota de manera especial, cuando se está escribiendo. Se trata de un trastorno musculoesquelético que causa movimientos sin control y temblor, viéndose alteradas las funciones más precisas de las manos.
Ganglión: Es una hinchazón de una vaina de un tendón, debida a que ésta se llena de líquido sinovial. Debido a ello, aparece un bulto, normalmente en la parte radial o dorsal de la muñeca.
Contractura de Dupuytren: En este caso, los dedos se encuentran flexionados permanentemente, en forma de garra. Esta curvatura es originada por la adherencia de los tendones de los dedos a la capa fibrosa, que se contrae.

Trastornos musculoesqueléticos en brazo y codo
Síndrome del túnel radial: Se produce por movimientos repetitivos rotatorios del brazo. Y aparece al atraparse el nervio radial, periféricamente.
Epicondilitis: Más conocido como codo de tenista, se trata de una inflamación de los tendones y el periostio, que produce dolor a lo largo del brazo. Este síndrome puede
desencadenarse por sacudidas y movimientos de extensión forzados de la muñeca.
Bursitis: La bursitis del codo es frecuente entre oficinistas, puesto que es debida a apoyar mucho los codos.
Epitrocleitis: Esta dolencia es conocida también como codo de golfista. Y consiste en la inflamación de los tendones que permiten la flexión de la mano.

Trastornos musculoesqueléticos en la zona lumbar
Lumbalgia: Consiste en dolor en las regiones lumbares. La intensidad del dolor puede variar. Cuando es agudo el motivo suele ser un sobreesfuerzo. En ocasiones, el dolor desciende afectando a la parte posterior del muslo y la nalga. Esta dolencia puede ser crónica, en cuyo caso el dolor aparece de manera gradual y, a pesar de no alcanzar un umbral del dolor elevado, persiste de manera continua.  Lumbago agudo: En este caso, aparece dolor a lo largo de toda la zona lumbar y existe contractura antiálgica e impotencia funcional dolorosa. Esta dolencia se debe a la distensión del ligamento posterior a nivel lumbar.
Lumbo-ciatalgia: Se produce una hernia de disco entre la quinta vértebra y el sacro, o bien, entre la cuarta y quinta vertebra. El origen del dolor es una presión en el nervio ciático. El dolor empieza en la zona lumbosacra y se va extendiendo hacia la cara externa o posterior del muslo, e incluso hasta la pantorrilla y dedos de los pies.

Muchas de estas lesiones se asocian a problemas ergonómicos, y como las dolencias no se reflejan de inmediato, la prevención y detección temprana son fundamentales para evitar lesiones que produzcan dolor agudo o éstas se conviertan en crónicas.
Una buena prevención de los riesgos musculoesqueléticos no solo tendrá resultados en referencia al bienestar y a la calidad de trabajo de los empleados. También para la empresa una prevención correcta se traduce en un mejor funcionamiento global.

Las lesiones musculares más habituales en nuestro día a día

Normalmente sufrimos lesiones leves a las que no solemos dar importancia, pero que acaban siendo perjudiciales a la larga. Transformándose en crónica con el tiempo.

Existen diversos tipos de lesiones musculares, cada una de distinta gravedad:
Calambre: Sin duda, la más habitual, es una contracción involuntaria de un músculo o de varios grupos de fibras musculares como consecuencia de haberlo sometido a un
sobreesfuerzo.
Contractura: Es el incremento en la tensión del músculo en estado de relajación tras un esfuerzo prolongado. La recuperación oscila entre los 5 y los 10 días, pero si esta no se trata puede llegar a durar un tiempo indefinido.
Elongación: Es el sobreestiramiento de todo un músculo sin llegar a ocasionar un daño anatómico. No produce hematoma y el periodo de recuperación es corto (entre 5 y 10 días).
Rotura fibrilar: Consiste en interrupción en la continuidad de un grupo de fibras musculares que ocasiona una hemorragia local y la consiguiente respuesta reparativa. Según el músculo afectado y el número de fibras rotas el tiempo de recuperación oscila entre los 15 y los 60 días.
Rotura muscular: Es igual que la rotura fibrilar, pero afectando a un número importante de fibras o a todo el músculo. Requiere tratamiento quirúrgico y el tiempo de recuperación es bastante largo.
Contusión muscular: Ocasionada por la agresión de un agente externo, que choca contra el músculo y lo comprime contra la estructura ósea. Aparte de la lesión muscular, el golpe ocasiona un edema inflamatorio.

Tratamiento de las lesiones musculares

Las lesiones que no implican una afectación anatómica suelen evolucionar de forma natural hacia la curación en un espacio de tiempo corto. En las contusiones y roturas, donde se produce un hematoma y es necesaria una cicatrización, la evolución es más incierta.
Las lesiones musculares son frecuentes, pero no suelen diagnosticarse ni tratarse adecuadamente. Si el paciente no recuerda el movimiento que causó la lesión y puede continuar con su actividad, suele tratarse de una lesión leve que se curará en un plazo máximo de una semana.
Si por el contrario recuerda el movimiento exacto que provocó la lesión y el dolor se reproduce al intentar continuar, la lesión puede ser más grave. Si no se trata adecuadamente, la lesión puede hacerse crónica.

La ausencia de calentamiento antes de comenzar la práctica deportiva o bien la realización de un calentamiento incorrecto es un factor que favorece la aparición de este tipo de lesiones.

Es por ello que la intervención de un especialista en cualquiera de estos casos es de vital importancia para el tratamiento y recuperación de todo tipo de lesiones.

Rehabilitación después de una fractura de cadera

Después de una fractura y posterior operación de cadera, la terapia de rehabilitación se iniciará tan pronto como sea posible.

Los objetivos iniciales de la terapia son mantener el nivel de fuerza anterior a la fractura (conservando la movilidad y evitando la pérdida de tono muscular) y evitar problemas derivados de la permanencia en cama. El objetivo principal es el restablecimiento de la capacidad que tenía la persona para caminar antes de la fractura.

1.La rehabilitación empieza por que la persona afectada se siente en una silla. Sentarse reduce el riesgo de úlceras de decúbito y la formación de coágulos de sangre, y facilita además la posición erguida.

2. Los ejercicios que se realizarán serán los que fortalezcan el tronco y los músculos de los brazos y, a veces, también ejercicios para fortalecer los músculos grandes de ambas piernas.

3.Los ejercicios de empezar a caminar se inician al cabo de 4 u 8 días, siempre y cuando se pueda soportar todo el peso sobre la pierna lesionada sin malestar y se pueda mantener el equilibrio suficientemente. Además, se le podrá enseñar cómo usar un bastón u otro dispositivo asistencial y cómo reducir el riesgo de caídas.

4.Durante los primeros meses después del alta, se necesitan medidas para evitar lesiones. Se deben hacer ejercicios diarios para fortalecer los músculos de la pierna afectada y el torso.

5. Deben reeducar su cuerpo, y mantener la cadera alineada correctamente. Deben sentarse en un taburete alto al lavar los platos o planchar, y utilizar dispositivos de ayuda provistos de mangos largos (como pinzas o calzadores) para no tener que agacharse a menudo. Incluso después de que la cadera se ha curado, se les aconseja evitar algunos deportes y actividades.