Ha llegado septiembre y con ello la vuelta a la rutina tanto de mayores como de los más pequeños, por eso hoy vamos a hablar sobre las mochilas y el uso de las mismas.

Son muchos los papás y mamás que recurren a nuestro centro para recibir consejo por los problemas de espalda que las mochilas y el peso de éstas pueden acarrear para los niños en la adolescencia.

Comenzaremos por el debate de ¿mochila con carrito o mochila a la espalda?

Por un lado, el carrito evita que lleven el peso sobre sus espaldas, sin embargo, si hay que tirar de la mochila con una sola mano los niños tienen que ir en una inclinación forzada de espalda y tirando de un sólo hombro. Esto último no es recomendable para ellos, por lo que lo adecuado sería que empujaran la mochila hacia adelante con ambas manos.

Otro de los problemas que estas últimas suponen es que a la hora de llegar al colegio suele haber escaleras y para subirlas deben subir la mochila a pulso.

En cuanto a la mochila convencional de tirantes, es la que más nos convence a los fisioterapeutas siempre y cuando se haga un correcto uso de la misma.

Dicho esto, ¿Qué características debe tener la mochila?

  • El tamaño de la mochila no debe ser ni más grande que el tronco ni más ancha que espalda de la persona que la va a llevar.
  • Los tirantes más adecuados son aquellos anchos y acolchados.
  • Se recomienda que la mochila tenga una cincha ajustable en la cintura, esta será útil para repartir el peso que llevamos hacia nuestra pelvis.
  • Para distribuir bien el peso se aconsejan las mochilas con diversos compartimentos.
  • El peso recomendado de la mochila no debe sobrepasar el 10% del peso corporal del niño. Como carga máxima aceptaríamos el 15% del peso corporal.

¿Cómo debemos colocarla adecuadamente?

  • No debemos llevarla ni muy alta ni muy baja, por norma general deberá terminar justo encima de nuestros glúteos.
  • No llevaremos la mochila de un sólo tirante, puesto que genera desequilibrios en la musculatura implicada. Siempre la llevaremos con los dos tirantes sobre nuestros hombros.
  • Colocaremos los objetos más pesados lo más cerca posible a nuestra espalda.
  • No dejaremos un hueco entre la espalda y la mochila, esta debe ir pegada a nuestra zona lumbar.
  • Vigilaremos que la postura del niño sea correcta con la mochila puesta: debe ir erguido y sin adelantar los hombros o encorvarse.

¡Espero que os sea de ayuda a la hora de equiparos para la vuelta al cole! ¡SEKHMET os cuida y quiere para todos salud!

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