El flujo de nutrientes en la sangre es necesario para iniciar y mantener los procesos de reparación de la estructura del tejido dañado. La aplicación de ondas de choque crea microrupturas capilares en tendón y hueso.

Como resultado de estos procesos de ondas de choque, las arteriolas son remodeladas, estimuladas para crecer y formarse otras nuevas. Los nuevos vasos sanguíneos mejoran el suministro sanguíneo y la oxigenación de la zona tratada y estimulan a la curación más rápida de tanto el tendón como del hueso.

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